Radio Cayacoa

Bienvenidos a nuestro portal, Radio Cayacoa "la voz de la altagracia" música de adoración para exaltar el maravilloso nombre de Nuestro Señor Jesuscristo...  

Mujer,ahí tienes a tu hijo

Santo Evangelio según San Juan 19,25-27. Nuestra Señora de los Dolores.


Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, te doy gracias de todo corazón por todo lo que me has dado, en especial, este momento de intimidad contigo. Vengo ante Ti con todo lo que soy y tengo. Bien sabes que en mi corazón hay tristezas y alegrías; en mi vida diaria, dificultades y bonanzas… pero no hay nada que no proceda de Ti. Todo lo bueno que tengo procede de tus manos amorosas. Gracias, Jesús. Enséñame a recibir todo lo que Tú me quieras regalar.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 19,25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy, Jesús, me demuestras el amor tan exagerado que me tienes: luego de haberme entregado todo lo que tenías, cuando ya no te quedaba nada más que dejarme, me regalas a María, tu mamá, para que también sea mi mamá.

Le dices a la Virgen: "mujer, allí tienes a tu hijo". En la persona de Juan, la Iglesia siempre se ha visto como heredera de ese gran tesoro que es María… pero ¿y la Virgen qué siente?, ¿qué pensamientos recorren ese corazón de madre que ve morir a su Hijo en una cruz y recibe a toda la humanidad como hijos?

Jesús, Tú has muerto por mí, he sido yo quien te ha crucificado con y por mis pecados Te ha entregado al escarnio y a la muerte… ¡Y Tú me regalas a tu mamá! ¡Tú le pides a la Virgen que me adopte a mí, un verdugo tuyo! ¿Cómo acercarme a María si acabo de crucificarte?, ¿con la misma mano que te abofeteó y te clavó acariciaré su mejilla? ¿Cómo la misma boca que hace poco gritaba: "crucifícalo" ahora se atreverá a decirle a la Virgen: "Madre, te quiero"?

¡Es una locura! Y sin embargo, María me mira con sus purísimos ojos bañados en llanto y me dice: "Hijito, si Jesús te ha perdonado todo lo que le hiciste, yo también te perdono. Ven. No tengas ni miedo ni vergüenza. No voy a reclamarte ni a reprocharte nada. Sólo te pido una cosa: No dejes que la sangre de mi Hijo sea en vano. Él ha muerto por Ti con la esperanza de que tú lo amarías. Si no sabes cómo hacerlo, ven y yo te enseñaré. Yo también te amo y sólo quiero que la sangre de mi Jesús te dé la vida eterna."

En el Gólgota no retrocedió ante el dolor, sino que permaneció ante la cruz de Jesús y, por su voluntad, se convirtió en Madre de la Iglesia; después de la Resurrección, animó a los Apóstoles reunidos en el cenáculo en espera del Espíritu Santo, que los transformó en heraldos valientes del Evangelio. A lo largo de su vida, María ha realizado lo que se pide a la Iglesia: hacer memoria perenne de Cristo. En su fe, vemos cómo abrir la puerta de nuestro corazón para obedecer a Dios; en su abnegación, descubrimos cuánto debemos estar atentos a las necesidades de los demás; en sus lágrimas, encontramos la fuerza para consolar a cuantos sufren. En cada uno de estos momentos, María expresa la riqueza de la misericordia divina, que va al encuentro de cada una de las necesidades cotidianas.
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de octubre de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a rezar un rosario agradeciéndole a la Virgen la gracia de ser su hijo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 



Un misterio de amor 
Homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta
 

El Papa afirma que la Cruz es "un misterio de amor" y advierte también de 2 tentaciones


Por: Álvaro de Juana | Fuente: ACI Prensa/14 de Septiembre 2017 



Después de casi dos meses, el Papa Francisco celebró de nuevo la Misa matutina con algunos fieles en la capilla de la casa Santa Marta, donde él mismo vive, y dedicó la homilía a la Exaltación de la Cruz, fiesta que se celebra en este día.

Advirtió de 2 tentaciones espirituales que se dan ante la Cruz de Cristo: la de pensar en un Jesús sin cruz y hacer de él un “maestro espiritual” y la de una cruz sin Cristo, es decir, no tener esperanza en una especie de “masoquismo” espiritual.

Francisco señaló que la cruz es un “misterio de amor”. “Solamente con la contemplación se va adelante en este misterio de amor”, afirmó. “Jesús subió al cielo para llevarnos a todos nosotros a subir al cielo” y “este es el misterio de la cruz”.

Al comentar la lectura de San Pablo de la liturgia del día dijo: “Este es el descenso de Jesús, hasta lo más bajo, la humillación; se vació de sí mismo por amor, y por eso Dios lo exaltó y lo ha hecho subir. Solo si nosotros logramos entender este descenso hasta el final podemos entender la salvación que nos ofrece este misterio de amor”.

El Papa recordó que los gálatas habían caído en “una ilusión de un Cristo sin cruz o de una cruz sin Cristo”. “Estas son las dos tentaciones” a las que se refirió el Papa.

Un Cristo sin cruz que no es el Señor: es un maestro, nada más. Es eso que, sin saberlo, quizás buscaba Nicodemo. Es una de las tentaciones. Sí, Jesús que es buen maestro, pero… sin cruz, Jesús. ¿Quién os ha ‘encantado’ con esta imagen?”. Esta es “la rabia” que muestra San Pablo. “Presentando a Jesucristo, pero no crucificado”, añadió.

La otra tentación “es la cruz sin Cristo, la angustia de permanecer abajo, rebajados, con el peso del pecado, sin esperanza. Es una especie de ‘masoquismo’ espiritual. Solo la cruz, pero sin esperanza, sin Cristo”.

Y la cruz sin Cristo sería “un misterio de tragedia”, como las paganas. “Pero la cruz es un misterio de amor, la cruz es fiel, la cruz es noble. Hoy podemos tomar cualquier minuto y que cada uno se haga una pregunta: el Cristo crucificado, ¿para mí es un misterio de amor?; ¿yo sigo a Jesús sin cruz, a un maestro espiritual que llena de consuelo, de consejos buenos?; ¿sigo la cruz sin Jesús, siempre lamentándome, con este ‘masoquismo’ del espíritu?; ¿me dejo llevar por este abajamiento, vaciamiento total y enalzamiento del Señor?”.Después de casi dos meses, el Papa Francisco celebró de nuevo la Misa matutina con algunos fieles en la capilla de la casa Santa Marta, donde él mismo vive, y dedicó la homilía a la Exaltación de la Cruz, fiesta que se celebra en este día.

Francisco señaló que la cruz es un “misterio de amor”. “Solamente con la contemplación se va adelante en este misterio de amor”, afirmó. “Jesús subió al cielo para llevarnos a todos nosotros a subir al cielo” y “este es el misterio de la cruz”.

Al comentar la lectura de San Pablo de la liturgia del día dijo: “Este es el descenso de Jesús, hasta lo más bajo, la humillación; se vació de sí mismo por amor, y por eso Dios lo exaltó y lo ha hecho subir. Solo si nosotros logramos entender este descenso hasta el final podemos entender la salvación que nos ofrece este misterio de amor”.

Lecturas comentadas por el Papa:

Segunda lectura

Filipenses 2:6-11

6 El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios.
7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;
8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.
10 Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos,
11 y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.

Evangelio

Juan 3:13-17

13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre,
15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna.
16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.


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